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¿CUÁLES SON LAS NOVEDADES DE LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS EN BUENOS AIRES? Es una buena pregunta para quienes no han vivido fuera de Buenos Aires y han ido asimilando los cambios paulatinamente. Claro, para responder con solvencia, las personas deben haber nacido aproximadamente a mediados del siglo XX, como mis amigos y yo misma. Esto viene a cuento pues tengo la impresión de que la ciudad es ahora mucho más sofisticada. Claro, antes (de ahora en más, cuando diga antes, significa hace más de 30 años), Buenos Aires no era sofisticada. Pero es tema para ampliar luego, ojalá con ayuda de otros. Y espero que con la ayuda de otros, la siguiente lista de novedades pueda también ampliarse, como seguramente lo necesita.

NOVEDADES DE LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS EN BUENOS AIRES. WORK IN PROGRESS

RUBRO ALIMENTICIO. Rúcula. Cilantro. Calabaza (no confundir con zapallo, zapallo sí había). Endibias. Kiwi. Plátanos. Vale un apartado para los plátanos. Hace poco debí improvisar al respecto una breve disertación para evitar que una conocida -porteña- se intoxicara: plátano no es una banana grande. Aunque ambos son frutas, son plantas distintas. La banana (el cambur venezolano) se come cruda. En cambio el plátano -verde o maduro- requiere cocción. Atención porteños: ¡no comáis plátanos crudos!! Mango. Papaya. Por cierto, en la misma ocasión, al escuchar que se las pensaba iguales,  también hablé de estas frutas: son diferentes, en todo aspecto y sentido. Para ilustrar el tema hice una elocuente descripción de un árbol de mango: es un señor árbol, puede llegar a ser gigante, deslumbra con su abundancia y perfume,  es un árbol inolvidable. En cambio la papaya (lechoza venezolana), a pesar de que algunas variedades alcanzan grandes tamaños -estilo sandía (patilla venezolana)- es un árbol pequeño, muy delgado y gracioso que puede hacer pensar en una vulnerable palmera. Atención porteños: mango es delicioso, seguro que el diablo no tentó a Eva con una manzana sino con un mango, es irresistible y es… una bomba calórica. En cambio, aunque la papaya no es tan sabrosa, desborda virtudes nutritivas, entre ellas: ¡no engorda! Ñoquis de calabaza. Aguas saborizadas. Queso en hebras.

ASIA EN BUENOS AIRES

Los inmigrantes chinos, los porteños chinos. El barrio chino/ chinatown. Los inmigrantes coreanos, los porteños coreanos. El barrio coreano / coreatown.   Antes, la presencia asiática en la ciudad era casi invisible, sólo recuerdo que muchas tintorerías pertenecían a japoneses. Ahora son miles los pequeños y bien provistos supermercados administrados por chinos que dan servicio a diario, y desde la mañana hasta la noche, de manera que nadie se angustia si en su casa se acaba la leche: siempre tendrá cerca algún supermercado chino. Y está también el barrio chino, pequeño, turístico, bien ubicado en el próspero barrio de Belgrano. ¡Hasta se puede comer comida china!!! (sí, porque, aunque parezca extraño, los restaurantes chinos no abundan en Buenos aires, tampoco árabes, ni japoneses, ni siquiera españoles. Lo que abundan son restaurantes italianos y parrillas, con frecuencia combinados. Pero la sofisticación avanza, no cabe duda.) En cambio el barrio coreano…. ay, ay, ay. Digámoslo de una vez: no está bien visto. ¿Por qué? Tal vez porque está al Sur, en el bajo Flores, zona vista con temor por los porteños, allí hay delincuentes me dicen.  Las estadísticas han hecho sonar las alarmas: en un año y medio, en la zona sur de Buenos Aires se cometieron 107 homicidios. Miro esa cifra con envidia. En Caracas, cada fin de semana hay entre 20 y 70 homicidios. Pero volvamos a lo nuestro. Entiendo que los coreanos se dedican a la pequeña industria textil y que emplean  obreras bolivianas. No es glamoroso como el barrio chino. Y sin embargo, aunque todavía no tuve oportunidad de caminarlo, pasé por Coreatown de noche, y me asombró su gran tamaño, el color diferente de sus calles, las tiendas y sus vitrinas con leyendas escritas en español y en coreanos, aunque muchas de ellas sólo en coreano… Cuando una ciudad se permite ser generosa, su espesor crece, su alma se multiplica, su espíritu amplio atrae las miradas del mundo. Eso algunos lo llaman sofisticación. 

CONTINUARÁ….

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