Etiquetas


Sonó el teléfono y una voz a miles de kilómetros de distancia dijo: tu padre ha muerto. Me quedé mirando los altos edificios desde la ventana de un baño de oficina. Era tal el asombro, casi la suspensión de todo sentimiento. Cuando murió mi madre  me preguntaban: ¿Cómo fue? No sé, yo respondía, fue una muerte repentina.  Como si la muerte no fuera siempre repentina.

Dice la escritora Jamaica Kincaid: eres un niño hasta que la gente que te trajo a este mundo está muerta; permaneces niño hasta que entiendes y crees que la gente que te trajo a este mundo está muerta.

Doble página de mi libro “Balada de la revelación” donde aparecen mis padres.

Anuncios