En estos autobuses lconey island en inviernoas historias se suceden unas tras otras. Hay que prestar atención porque suelen ser rápidas e incluso mudas.

Muchas personas mayores con el cuerpo castigado por el exceso de alimentos suben con dificultad y ocupan los espacios de adelante.

Sube un hombre ciego y una de las pasajeras lo guía hasta un asiento preferencial.  Al rato, a un anciano se le cae su bastón sobre los pies del ciego con gran estrépito. El ciego grita y alza las manos. Es fácil asustarse cuando se vive en la oscuridad.

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